Mansilla

 

De la antigua localidad de Mansilla sólo queda en pie la ermita de Santa Catalina, que, por su altitud, no ha quedado cubierta por las aguas del pantano. Este es un buen lugar para ver las antiguas casas que quedan al descubierto cuando baja el nivel de agua. En 1960, coincidiendo con la inauguración del embalse, los habitantes de Mansilla estrenaron pueblo. Esta circunstancia convierte a esta localidad en la más atipica de las Siete Villas, con casonas blancas adosadas y calles encementadas.



El viejo pueblo fue probablemente un asentamiento romano con actividad minera. Se han hallado monedas y restos arqueológicos de instalaciones relacionadas con la explotación y fundición mineras. Conservó esta actividad hasta el siglo XIX, contabilizándose más de cuarenta minas de cobre y algunas de plomo y plata.

Su edificio más singular es la Ermita de Santa Catalina, a orillas del pantano. Es románica, construida en el siglo XII y conserva su ábside semicircular de sillería. La actual Iglesia de la Concepción conserva en su interior algunos de los objetos del templo antiguo, hoy bajo las aguas. Es famosa la cruz procesional de plata del siglo XVII.



 

 
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