Situada en un magnífico paisaje, su casco urbano se divide en dos barrios a merced de la irregular orografía donde está enclavada. Junto a construcciones recientes, aparecen edificios con heráldica de los siglos XVII y XVIII, formando un conjunto urbano muy cuidado. Se puede visitar una torre con reloj en lo alto de un risco que domina el pueblo y un museo etnográfico que guarda mas de 2.000 piezas.
Es de gran interés también un rollo picota de cuatro cabezas y el puente de la hiedra, en la carretera comarcal poco antes de la Venta de Goyo.
En el año 927, esta villa aparece asociada a Canales de la Sierra en el Voto de Fernán González.
La abundancia de pastos permite mantener una actividad ganadera muy activa, tanto de ovino como de vacuno. La caza y la pesca constituyen otros de sus principales atractivos.
La Iglesia Parroquial de San Pedro y San Pablo, del siglo XVIII, posee un retablo mayor renacentista de bellísima factura, que narra la vida de los santos titulares. En los alrededores del municipio -que destaca también por su arquitectura civil- se encuentran las ermitas del Cristo y de Villa Rica.
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