Brieva

 

De gran interés paisajístico, desde Brieva se puede ver la imponente belleza de la Sierra de Cameros. Es una villa antigua que conserva en su conjunto urbano algunas joyas arquitectónicas.

De gran curiosidad es un escudo rococó del siglo XVIII, el Palacio de Felguera y una construcción serrana con piso volado sobre canales de madera del XV.

La actividad ganadera ha convertido algunas calles de las afueras en zona de corraliza para las
vacas.

Constan testimonios históricos de esta villa desde el siglo X, ya que un sacerdote de la localidad fundó en esa época un oratorio que seria el embrión del monasterio de Valvanera.



Durante la desamortización de Mendizábal, Brieva cobijó a la imagen de la virgen de Valvanera hasta la reapertura del monasterio.

Tuvo gran relevancia económica y demográfica durante el esplendor de la trashumancia.

Hasta hace pocos años, algún ganadero de la zona todavía la practicaba. Además de la ganadería (hay más de 5.000 ovejas y 400 vacas), Brieva cuenta con una piscifactoría regida por la Comunidad Autónoma y exclusivamente dedicada a la cría de trucha autóctona.


De su patrimonio artístico destaca la Iglesia Parroquial de San Miguel, una construcción del siglo XVI con una planta de dos naves desiguales. Su retablo mayor es neoclásico y de su interior destaca también la pila bautismal gótica y la sacristía.

 

 
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